La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica en nuestra medicina, pero parece que esta está equivocada y la diabetes puede ser curada en prácticamente la totalidad de los casos.
Según la medicina "ortodoxa", nuestro cuerpo no es capaz de asimilar los azúcares y esto conlleva a una acumulación de la misma en la sangre con las consecuencias que ya conocemos, estamos en el caso de la denominada diabetes mellitus.
De una manera sencilla (posiblemente incluso demasiado), para regular la cantidad de azúcar en sangre nuestro páncreas genera una sustancia llamada insulina que es la encargada de regularla. Si el páncreas ha dejado de cumplir con su cometido porque se ha roto estamos ante la denominada diabetes tipo 1. Si el páncreas se ha estropeado y ya no produce la cantidad de insulina que debiera, estaríamos ante la diabetes tipo 2.
Puesto que el problema es que no generamos insulina o generamos poca cantidad, los sistemas tradicionales para el tratamiento (que no cura) de la diabetes se basarán en una reducción de la ingesta de azúcares, una ingesta regulada y siempre igual para poder ser contrarrestada con la dosis pautada de insulina artificialmente incorporada a nuestro cuerpo.
Nuestros médicos se mantienen inflexibles en su planteamiento de la solución aunque los datos demuestran que, lejos de controlarse, la diabetes no para de crecer en número de personas afectadas. A pesar de que, en los estados unidos, el número de personas que padece de diabetes ha aumentado un 90% en la última década, la medicina no reconoce el fracaso del sistema que está aplicando para su cura.
Algunos de estos mismos médicos ha comprendido que el sistema seguido no es útil. Que con los sistemas que se están aplicando contra la diabetes, en el mejor de los casos, lo único que se consigue es controlar relativamente a la enfermedad, condenado al paciente a una medicación crónica (de por vida) y cara.
Médicos como el doctor Mercola quien defiende el error que se está cometiendo con los tratamientos actuales y cómo debemos reenfocar el problema para
Según defiende el Dr Mercola, el problema que plantean los sistemas de control de la diabetes es que inciden en que el problema de la misma está en una carencia de insulina que hace que nuestro cuerpo no regule la cantidad de azúcar y esta se acumule en la sangre.
Esta acumulación no es sino una consecuencia, un indicador de que la insulina no está cumpliendo su función que, al contrario de lo que se defiende tradicionalmente, no es la eliminación del azúcar sino la conversión de esta en energía de reserva en forma de grasas. Nuestro cuerpo está diseñado para almacenar energía para periodos de carencia y esto es lo que hace la insulina, transformar los azúcares en grasas que son reservas energéticas. La reducción de la cantidad de azúcar en sangre es una consecuencia de esta función.
Pero ¿quién indica que se debe almacenar energía?. La respuesta es una sustancia llamada Leptina, una sustancia que indica a nuestro cerebro:
Las personas diabéticas hemos dejado de escuchar a la leptina, en concreto hemos dejado de escuchar el mensaje de indica que ya tenemos bastante energía y en su lugar recibimos alto y claro el mensaje de que tenemos hambre y necesitamos más energía. El resultado es que nunca saciamos nuestro apetito, consumimos más y más energía, esta se acumula sin que nadie lo impida y acabamos con niveles de azúcar elevados y resistencia a la insulina (esta ya no es utilizada correctamente): tenemos diabetes tipo 2.
Así un tratamiento para la cura de la diabetes debería centrarse en controlar la Leptina y su correcto funcionamiento y no en evitar lo que en realidad es una consecuencia como sería la acumulación de azúcar en la sangre.
Para conseguir esto deberemos modificar el planteamiento alimenticio tradicional seguido en la "cura" de la diabetes: el hecho de que debemos evitar la grasas saturadas y a favor de los cereales y aceites vegetales es un error perjudicial.
Para curar la diabetes (prevenirla e incluso revertirla) debemos seguir a rajatabla estas dos pautas:
PD: Aquellas personas que lo deseen pueden leer el artículo original aquí (en inglés)
Según la medicina "ortodoxa", nuestro cuerpo no es capaz de asimilar los azúcares y esto conlleva a una acumulación de la misma en la sangre con las consecuencias que ya conocemos, estamos en el caso de la denominada diabetes mellitus.
![]() |
| Autor: Vossman |
Puesto que el problema es que no generamos insulina o generamos poca cantidad, los sistemas tradicionales para el tratamiento (que no cura) de la diabetes se basarán en una reducción de la ingesta de azúcares, una ingesta regulada y siempre igual para poder ser contrarrestada con la dosis pautada de insulina artificialmente incorporada a nuestro cuerpo.
Nuestros médicos se mantienen inflexibles en su planteamiento de la solución aunque los datos demuestran que, lejos de controlarse, la diabetes no para de crecer en número de personas afectadas. A pesar de que, en los estados unidos, el número de personas que padece de diabetes ha aumentado un 90% en la última década, la medicina no reconoce el fracaso del sistema que está aplicando para su cura.
Algunos de estos mismos médicos ha comprendido que el sistema seguido no es útil. Que con los sistemas que se están aplicando contra la diabetes, en el mejor de los casos, lo único que se consigue es controlar relativamente a la enfermedad, condenado al paciente a una medicación crónica (de por vida) y cara.
Médicos como el doctor Mercola quien defiende el error que se está cometiendo con los tratamientos actuales y cómo debemos reenfocar el problema para
Curar la diabetes tipo 2
Según defiende el Dr Mercola, el problema que plantean los sistemas de control de la diabetes es que inciden en que el problema de la misma está en una carencia de insulina que hace que nuestro cuerpo no regule la cantidad de azúcar y esta se acumule en la sangre.
Esta acumulación no es sino una consecuencia, un indicador de que la insulina no está cumpliendo su función que, al contrario de lo que se defiende tradicionalmente, no es la eliminación del azúcar sino la conversión de esta en energía de reserva en forma de grasas. Nuestro cuerpo está diseñado para almacenar energía para periodos de carencia y esto es lo que hace la insulina, transformar los azúcares en grasas que son reservas energéticas. La reducción de la cantidad de azúcar en sangre es una consecuencia de esta función.
Pero ¿quién indica que se debe almacenar energía?. La respuesta es una sustancia llamada Leptina, una sustancia que indica a nuestro cerebro:
- Cuando necesita más energía (sentiremos hambre).
- Cuando ya no necesita más energía (nos sentiremos saciados).
- Cuando tiene suficiente energía para dedicarse a la importantísima función de crear nuevas células o reparar las dañadas
Las personas diabéticas hemos dejado de escuchar a la leptina, en concreto hemos dejado de escuchar el mensaje de indica que ya tenemos bastante energía y en su lugar recibimos alto y claro el mensaje de que tenemos hambre y necesitamos más energía. El resultado es que nunca saciamos nuestro apetito, consumimos más y más energía, esta se acumula sin que nadie lo impida y acabamos con niveles de azúcar elevados y resistencia a la insulina (esta ya no es utilizada correctamente): tenemos diabetes tipo 2.
Así un tratamiento para la cura de la diabetes debería centrarse en controlar la Leptina y su correcto funcionamiento y no en evitar lo que en realidad es una consecuencia como sería la acumulación de azúcar en la sangre.
Para conseguir esto deberemos modificar el planteamiento alimenticio tradicional seguido en la "cura" de la diabetes: el hecho de que debemos evitar la grasas saturadas y a favor de los cereales y aceites vegetales es un error perjudicial.
Para curar la diabetes (prevenirla e incluso revertirla) debemos seguir a rajatabla estas dos pautas:
- Realizar regularmente ejercicio
- Modificar nuestra alimentación favoreciendo las grasas buenas, las proteínas y los carbohidratos de las verduras - No los provenientes del grano -.
PD: Aquellas personas que lo deseen pueden leer el artículo original aquí (en inglés)

